Uno de las dificultades que mucho usuarios encuentran a la hora de procesar los elementos de sus bandejas de entrada es identificar los resultados de forma correcta. ¿Qué esto? ¿De qué se trata? ¿Es accionable? ...

En caso afirmativo nos preguntaríamos ¿Requiere de más de un paso? ….. Si. Claramente nos encontramos ante un resultado que queremos alcanzar, por lo que sin darnos cuenta, comenzamos a movernos sobre la cuerda de ascenso sobre nivel vertical.

El primer pensamiento es admitir que nos encontramos ante un proyecto. Es posible que al principio no nos fiemos mucho de nuestra intuición, pero cuando tenemos una mayor experiencia, antes de anotar el resultado en la lista de proyectos y decidir cual es la siguiente acción, esta puede hacer que surjan algunas preguntas: ¿Cuando quiero alcanzar este resultado  ¿Qué volumen de acciones requerirá alcanzar este resultado? Lo que está ocurriendo es que nuestra intuición nos está indicando que puede tratarse de un objetivo en lugar de un proyecto.

Los tres primeros niveles de perspectiva se enmarcan básicamente en el presente, en nuestra actualidad. La pista de aterrizaje nos indica qué es lo que puedo hacer ahora. El nivel de 3.000m nos indica cuales son nuestros proyectos actuales y el nivel de 6.000m, cuales son nuestras áreas vitales de responsabilidad actuales, es decir que los resultados dentro del nivel de 3.000m son aquellos que queremos alcanzar a corto plazo. Por el contrario los tres últimos niveles de perspectiva se centran más en el futuro. ¿Qué es lo que queremos alcanzar más a largo plazo o en nuestra vida? ¿Cuales son los valores o principios por los que nos regiremos?

Lo que la intuición nos estaba diciendo es que puede que el resultado que habíamos identificado quedara enmarcado en el largo plazo, en el futuro que deseamos. Largo plazo significa que hay que llevar a cabo muchas acciones no que tenemos plazo para alcanzar el resultado y por ello no definimos próximas acciones. Puede que hayamos identificado un objetivo enmarcado en el nivel 9.000m de perspectiva destinado a gestionar nuestras metas.

Proyectos y objetivos son la misma cosa, son resultados que queremos alcanzar y con los cuales nos hemos comprometido. Se trata de identificar si se pueden o no alcanzar a corto o largo plazo y cual es el nivel de revisión que precisan. David Allen indica que si requieren de una revisión semanal, deberían considerarse como proyectos pero que si la revisión puede hacerse más a largo plazo pueden considerarse como objetivos.

Los niveles superiores de perspectiva nos sirven como motor de nuestra motivación. Son como imágenes positivas de aquello que nos gustaría alcanzar, visualizaciones de nuestro futuro. De alguna manera, nuestra habilidad para identificar estas imágenes pasa por la confianza en nuestra capacidad para conseguir todo aquello que nos gustaría alcanzar. Que duda cabe que el tener una buena sensación de control es crucial para alcanzar esta confianza y poder definir los niveles superiores de perspectiva, de ahí la recomendación de David Allen de comenzar por el nivel horizontal e ir subiendo poco a poco a través del nivel vertical con objeto de ganar perspectiva.

Como dicen Joseph O’Connor y Andrea Lages, los objetivos son como sueños con piernas, ya que actúan como grandes motivadores y nos hacen movernos y avanzar. Representan todo aquello que deseamos alcanzar y por tanto nos hacen mejorar.

Ejemplos de objetivos podría ser escribir un libro, participar en mi primero torneo amateur de tenis, amortizar un deuda pendiente o bien mejorar nuestra salud. Ello implicaría fortalecer algunas de nuestras áreas de responsabilidad, desarrollar algunos proyectos relacionados de los cuales saldrán múltiples próximas acciones. Es muy corriente al principio errar e identificar algunos de estos elementos como proyectos.

Recuerda, si un resultado está enfocado hacia el presente más cercano, se tratará normalmente de un proyecto y lo gestionaremos desde el nivel de 3.000m de altitud, pero si está enfocado hacia el futuro, se tratará de un objetivo y deberás gestionarlo desde el nivel de 9.000m de altitud.