La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas e incluso nuevas asociaciones de ideas existentes que acaban produciendo resultados diferentes.

Tradicionalmente se pensaba que se trataba de una capacidad innata. Hoy se sabe que puede mejorarse e incluso desarrollarse mediante el correspondiente entrenamiento de nuestra mente y la adopción de ciertos comportamientos habituales. Las capacidades de nuestro cerebro son prácticamente ilimitadas, y tal y como afirma Daniel Pink en «Una nueva mente», hoy más que nunca es necesario alcanzar un equilibrio entre los lados derecho e izquierdo del cerebro, ya que las llaves del reino ya no son exclusivas de la lógica y la racionalidad, sino también de la creatividad.

Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él. George Bernard Shaw

Usando la metáfora de Shaw, la construcción de un castillo en el aire es una actividad de lado derecho del cerebro, es decir, se trata de una actividad creativa. Sin embargo, la construcción de los cimientos del castillo es una actividad más de lado izquierdo que de derecho, ya que se trata de ejecutar lo creado. La necesidad de equilibrio que plantea Daniel Pink entre ambos lados del cerebro, es un equilibrio que sin duda persigue la eficacia, ya que permite que las cosas se hagan y no queden en el aire como suele sucederles a los creadores locos, visionarios.

Tras más de ocho años usando GTD®, he podido comprobar que realmente existe una relación entre control y creatividad. Todos tenemos una cierta capacidad creativa dadas las magníficas características de nuestro cerebro, y lo cierto es que cuanto más control consigues sentir, más creatividad acabas desarrollando, generándose de forma natural una espiral de crecimiento creativo.

La creatividad sin control tiene el problema de que no garantiza que se materializa lo ideado, impidiendo el desarrollo de una creatividad eficaz, favoreciendo la aparición de la frustración. Por otro lado, la creatividad con control, garantiza la materialización de lo creado o al menos dar los pasos correctos para que se pueda materializar, al mismo tiempo que se potencia y desarrolla dicha capacidad. El desarrollo de la creatividad a través del control te permitirá además ganar perspectiva para poder tomar mejores decisiones basadas en sus posibles consecuencias.

Durante muchos años he tenido la oportunidad de trabajar con profesionales del ámbito creativo vinculados al sector de la edificación, concretamente paisajistas, decoradores, arquitectos, etc. La mayoría de ellos eran grandes creativos sin control, por lo que los procesos de desarrollo de las ideas eran en la mayoría de los casos ineficientes, es decir, se acababan haciendo cosas realmente bien que podrían no haberse hecho y viceversa. En muchos casos también resultaban ineficaces.

La realidad del trabajo del conocimiento es compleja. En la mayoría de las ocasiones no tenemos claro qué es lo que hay que hacer o cuándo está hecho. Esta situación complica aún más el comportamiento de las personas creativas, ya que lo que suele ocurrir es que entran en un proceso de creación y análisis en bucle, desde el cual resulta complicado salir ya que no conocen la puerta de salida o la línea de meta. ¿Para qué ha de servir lo que estoy diseñando? ¿Cómo debería funcionar? ¿Qué parámetros ha de cumplir? ¿Cuándo estará el diseño terminado? Éstas y muchas más, son preguntas que muchas personas creativas sin control acaban obviando, lo que les imposibilita salir del proceso creativo con éxito. Pasan por alto la necesidad de definir previamente cuál es el resultado que se pretende y cuál es el propósito.

Recuerdo hace años, cuando inicié mi carrera profesional, que antes de comenzar a trabajar en cualquier proyecto creativo, lo primero que hacíamos era definir con el cliente lo que se conocía como programa de necesidades. A través de una breve entrevista se detectaban las necesidades reales del cliente, diferenciándolas claramente de lo que eran deseos y lo que no, ya que en el caso de la edificación, el coste era un factor a tener en cuenta. Junto con dicho programa de necesidades y las normativas legales de aplicación, se preparaba una propuesta inicial al cliente. Cierto es que dichas entrevistas eran muy someras y ligeras, pero hoy con técnicas como el coaching se puede ayudar al cliente a definir lo que necesitan, porque los clientes sólo saben lo que quieren.

No pienses. El pensar es el enemigo de la creatividad. Es ser demasiado consciente de uno mismo, y ser demasiado consciente de uno mismo es negativo. No puedes intentar hacer cosas. Simplemente debes hacerlas. Ray Bradbury

Puedes seguir siendo creativo y seguir confiando en tus capacidades para transformar o no esa creatividad en realidad, o bien conseguir control para desarrollar tu creatividad y asegurarte que haces bien aquello que es correcto, porque la creatividad también puede ser efectiva.