El pasado 31 de enero se cumplían dos años desde que decidí emprender el camino artesano, y tengo que decir que continúa siendo realmente una aventura, ¿y qué sería la vida sin aventuras? ;-). Esa parte del cuento ya la conozco y os aseguro que no me apetece para nada volver a ella. La vida del artesano es como la del faquir, su éxito depende fundamentalmente del equilibrio. Éste ha sido el principal aprendizaje del año.

Si mi primer año fue el de la presión, éste ha sido el del rodaje, y hablo de rodaje en sentido amplio, ya que he podido verme en multitud de situaciones diferentes y nuevas que me han permitido salir de la zona de confort y extraer grandes aprendizajes. Recuerdo con especial cariño los talleres que he podido hacer junto a mi maestro y amigo José Miguel Bolívar, toda una experiencia que ha permitido mi crecimiento como artesano. También he tenido la oportunidad de trabajar con diversos perfiles profesionales dentro de distintas organizaciones. Esto me ha ofrecido la posibilidad de aprender de la experiencia para calibrar y modular mis competencias.

El primer trimestre fue bastante tranquilo aunque algo mejor que el año anterior. Esto me permitió dedicar cierto tiempo a la lectura y a la investigación. En Febrero tuve la oportunidad de clausurar la primera lanzadera de empleo en La Línea de la Concepción, donde pude hablar sobre la evolución del mundo del trabajo y del papel que juega la efectividad personal en un paradigma radicalmente diferente al que se daba tan sólo hace unos años. Resultó un encuentro muy interesante y divertido en el que pude conocer a diferentes personas vinculadas al sector empresarial de la zona.

El segundo trimestre ha sido el más fuerte del año. La producción comenzó a finales de Marzo y no se detuvo prácticamente hasta mediados de Julio. Sin duda alguna fue para mí una verdadera prueba de fuego, prácticamente cuatro meses de AVE en AVE y de aeropuerto en aeropuerto, toda una prueba de resistencia para poder comprobar que todo funciona como la seda. Los dos últimos trimestres del año fueron algo más flojos que el segundo, pero mucho mejores que los del año anterior.

El balance general del año respecto a la producción ha sido muy positivo, aunque la eficiencia ha sido baja, rondando el 30%. Este dato me ha dado mucha información de cara a éste año en el que ya estamos. He de equilibrar mucho mejor la producción para que todo se vea más compensado y poder de esta forma aumentar las tasas de eficiencia.

En cuanto a OPTIMA LAB, la actividad durante todo el año ha sido frenética. Reuniones cortas mantenidas de forma remota y tres encuentros presenciales. Las III Jornadas en Elche, las IV Jornadas en Las Rozas y las V Jornadas celebradas recientemente en El Escorial, marcan claramente la madurez de este proyecto que sin duda está ya dando sus frutos que seguro se verán reflejados durante este año.

Otro hito importante para mí de este año ha sido el de la publicación del primer libro de mi maestro y amigo José Miguel Bolívar, «Productividad Personal: Aprende a liberarte del estrés con GTD®». Pude vivir el proyecto muy de cerca desde su inicio, y en parte siento que he formado parte de él. Tuve la oportunidad de leer el libro varias veces antes de que se publicara, y sin duda alguna creo que se ha convertido en una obra de referencia. Ya en Septiembre pude asistir a su presentación en IMF Business School, donde pudimos disfrutar de la presentación de mi amigo y colega David Sánchez y de la magnífica ponencia de José Miguel. Todo un lujo, pero la cosa no acabó ahí, ya que la celebración continuó donde siempre, en el Tandoori Station ;-).

Por otro lado, también he aprovechado este año para poner a punto mi propio sistema de efectividad personal. Actualmente lo componen Omnifocus + Evernote. Lo hice en dos etapas durante todo el año. La primera fue durante el primer trimestre, y básicamente consistió en la automatización de plantillas para generar los proyectos repetitivos en Omnifocus. Anteriormente esta tarea la tenía que hacer a mano, y ya os podéis imaginar el trabajo que generaba. Ahora puedo generar un proyecto para la entrega de un taller en tan sólo unos minutos mediante la facilitación de la información necesaria a través de un sencillo formulario. Un gran avance inspirado en el sistema deJosé Miguel Bolívar ;-).

Los otros cambios que he podido realizar, en esta ocasión durante el verano, han sido la potenciación de la definición del trabajo en Omnifocus mediante scripts, y la depuración y centralización de todo mi archivo en Evernote. Sin duda un gran acierto, ya que he mejorado sustancialmente el flujo de trabajo con el sistema.

Este año también he tenido oportunidad de asistir a eventos de networking tales como el EBE en Sevilla o Café y Productividad en Barcelona, en el que tuve la oportunidad de desvirtualizar a algunos de los bloggers de productividad que sigo desde hace tiempo.

El gran perjudicado durante este año ha sido claramente el blog. Ha sido el año que más baja actividad ha tenido desde que comencé a escribir allá por el año 2012. Esto me ha hecho perder cierta tracción que espero recuperar en breve. Que nadie se alarme, tengo muchas cosas que contar y compartir, así es que 2016 será diferente. Lo prometo!

Como decía al principio, el gran aprendizaje de este año ha sido el de la importancia del equilibrio como artesano. De ahí se derivan que mis objetivos para este próximo año van a ir encaminados precisamente en esa dirección. Voy a poner en práctica (ya lo estoy haciendo) una serie de revisiones más estratégicas desde el punto de vista de negocio, que me permitan tomar instantáneas de cómo marcha todo para evitar las temibles sorpresas, y poder de esta forma tomar decisiones desde la anticipación. En lo personal, este próximo año voy a centrarme en desarrollar nuevos hábitos que me permitan mejorar mi salud por un lado y mejorar y desarrollar nuevas competencias como la del inglés. No digo más ;-).

Para terminar, quisiera agradecer de corazón a todas las personas que han formado parte de esta aventura durante todo el año, y en especial a José Miguel por servirme de gran espejo en el que mirarme ante las dificultades, a Jero por su templanza ante los acontecimientos, a David por su disposición y atrevimiento, a Jesús por su constancia y persistencia sin prisas, a Cruz por su superación ante las adversidades, a Paz por su cohesionar en todo momento, y a Sonia, mi compañera, la que me aguanta los buenos y los malos días, por ser mi finalizadora personal y porque cada día es una mejor persona.

Ahora tan sólo queda merendarse el 2016, que ya está aquí con nosotros lleno de oportunidad y de ilusión. A por otro año más. Un abrazo!