¿Sientes que conduces tu barco a través de los océanos de la vida con las miras puestas en el horizonte? ¿Sientes que estás conectado de forma interior y que lo que haces en cada momento es lo correcto?

Si las respuestas a estas cuestiones son afirmativas es que eres un Comandante en Jefe. Eso significa que tus niveles de control y perspectiva son elevados y además están equilibrados. Lo que está ocurriendo realmente es que se está dando una combinación adecuada entre tu estructura organizativa y tus sueños, lo que te permite disponer de una energía y un nivel de enfoque totalmente equilibrados y que además proceden de tu propio interior.

Si te encuentras en esta posición dentro la matriz de autogestión, es porque tienes la sensación de tener claro cual es tu rumbo, sintiéndote además con mucha seguridad. En esta situación, el tiempo deja de tener sentido en tu día a día, te sientes bien con todo lo que haces y sobre todo con lo que dejas de hacer. Tu proceso de toma de decisiones funciona a la perfección lo cual te lleva a alcanzar los resultados que deseas en cada momento. Vives tu día a día desde el ser, lo que te permite experimentar cualquier cosa de forma independiente a lo que estés haciendo.

Cuando te encuentras en esta situación, sientes la necesidad de no salir de dicho estado. La clave reside en la forma en la que te comprometes con lo que haces en cada momento y la mejor forma de comprometerte es aprender a caminar como el funámbulo.

Hay que pasar por el alambre de la vida como el funámbulo que camina con máxima atención por el cable y se empeña en conservar el equilibrio. Cuando tiendas al desequilibrio, rectifica; cuando des un traspiés, corrige.  El Faquir

Ser el Comandante en Jefe de tu vida te permite experimentar la libertad, pero ello implica disciplina, prestar atención al ahora mientras tienes puesta la mirada en el horizonte y mantenerse siempre bien organizado. Si no conociésemos el camino que queremos transitar, sería difícil dar espacio a la creatividad mientras caminamos a través de nuestra senda. Por otro lado, si nuestro camino estuviese sobrecargado de hitos, señales e indicaciones, resultaría sumamente complicado alcanzar la velocidad adecuada para la navegación a través de nuestra vida. Como ya conocerá el lector, todo radica en el equilibrio entre el control y la perspectiva.

Pero hemos de tener cuidado. Un comportamiento perfectamente reproducible en esta situación es el de pensar que movernos en modo piloto automático nos hará permanecer en el aire. Esto tiene sus riesgos, dado que, si no hacemos correcciones manuales a nuestro rumbo de vez en cuando, podríamos perder altitud. Ser Comandante en Jefe implica considerar de forma continua la necesidad de prestar atención al mantenimiento preventivo de las responsabilidades. Estar en un permanente estado de fluir puede llevarnos a comportarnos con un exceso de confianza debido al bienestar que se experimenta en esta situación, lo cual puede hacerte creer que ya no es necesario pensar en el futuro. Una de las claves fundamentales para no caer en esta situación es prestar atención, de forma sistemática, a lo que realmente llama nuestra atención.

El primer paso para mejorar lo que está pasando es aceptar lo que está pasando. David Allen

Cada persona vive y experimenta el paso a través de los distintos cuadrantes de forma diferente. La idea es aprender a moverte con sencillez entre cada uno de ellos, siendo en cada momento consciente de en que situación te encuentras y cuales son las estrategias que has de seguir para crecer y mejorar tu productividad y como no, tu propia vida.

¿Estas dispuesto a ser el Comandante en Jefe de tu vida? Yo lo tengo muy claro ¿Y tú?